Saber lo que es vivir en un mundo plagado de insectos
que recorren el suelo en su totalidad,
que cubren las columnas,
ascendentes,
que forran las paredes con su movimiento masivo amarronado.
Que al andar se te pegue a la suela del zapato una masa compacta.
Y despertar enterrado en una madriguera donde las alas transparentes, las antenas,
y las patas
se confunden entre sí.
Y después de sentarse a la mesa del desayuno no seguiré relatando, por respeto tal vez.
¡Código 34.12!
¡Código 34.12!
¿Un treinta y cuatro doce?
¡Avisad a la base Norte!
¡Todas las unidades alerta! ¡Rápido!
¿Qué es lo que ha pasado?
A la niña se le ha ido la olla.
¿Qué dices?
Definitivamente.
Vaya.
Pero hay que ser profesionales.
Desde luego.
Se trata de un transtorno de nivel 8 en la escala Ritcher.
Con epicentro en el ventriculo derecho del estómago.
¿Daños estomacales?
Graves o muy graves.
¿Qué lo ha causado?
Podría haber sido una desestabilidad emocional, resentimiento acumulado, falta de autoestima o de atención durante la infancia o tal vez miedo a la estabilidad.
(¿?)
O algo que ha comido estas navidades.
De cualquier forma se trata de un *trauma infantil.
De acuerdo con el diagnóstico.
Igualmente.
Igualmente.
Es la época de la disciplina para el cabello.
Para los niños llamados hiperactivos atención paterna en cápsulas de seiscientos miligramos.
No hay reacción humana fuera de los limites del control de la ciencia y de sus profetas.
¡Jà-jà! Digo.
Ahora, una silla
con asiento de plástico que tiene sólo tres patas.
Vamos, siéntate.
Adelante, ponte cómoda.
Manos inocentemente colocadas sobre las rodillas que
tiemblan,
No de miedo, sólo de
emoción.
Están todos en fila. De pie.
Y me miran mucho.
Psicoanalistas. Psicopedagogos. Psicólogos
infantiles.
Psiquiatras. Neurólogos y
un cirujano plástico.
Quieren lectura.
Pues que lean.
[Aún recuerdo creé este blog para no lo leyese nadie de mi entorno salvando un par de personas.
Huíanteriores enbusca anonimato. Huyendo también de
-ex lo llamais no¿?, me parece-
para bien o para mal
protagonista
mis versos asimétricos.]
Tengo mucha hambre. Mi estómago está vacío. Por eso me como palabras (ñam-ñam).
Ellos me conocen muy bien.
Y en el caso de que no lo hagan
saben mucho,
(uuuh) muchísimo, de
todo.
Por eso interpretan
que te cagas
todas las veces que digo estómagoarañapecesdeplásticocamapintoracostarmeconBécquerrotringsbañera.
Ea, soy toda vuestra.